Se tiene
prejuicio a las personas; más específicamente se trata de lo que pensamos y
sentimos acerca de ellas, y a veces, de lo que estamos dispuestos a hacer en
contra de ellas.
En
los anales de la Psicología
Social se
tienen varias teorías sobre el prejuicio. Hacia principio de este siglo se
pusieron de moda explicaciones que hacían hincapié en lo biológico o
instintivo. Investigaciones ulteriores han desacreditado en gran medida estos
puntos de vista, subrayando en su lugar al papel del aprendizaje
Los prejuicios son ideas preconcebidas que se
tienen acerca de alguien o de algo antes de tener un adecuado y preciso
conocimiento para juzgar.
La primera clase se concentra en el aprendizaje crítico y las
experiencias provenientes de ciertos acontecimientos generalizando como la
frustración para explicar las actitudes negativas, la discriminación y la
agresión contra grupos externos. Es inevitable que dichas teorías hagan
hincapié en la personalidad como base de esos fenómenos e insistan en el papel
que las diferencias individuales tienen en su manifestación.
El segundo tipo de teoría afirma que el prejuicio es inherente a la
naturaleza de las relaciones intergrupo y en las estructuras
institucionalizadas de la sociedad. Se cree que los efectos a gran escala
ejercidos por los grupos son más importantes que la variación individual.
Algunas investigaciones recientes indican que el segundo enfoque pudiera ser el
más fructífero, pero que de ninguna manera se necesita un conflicto objetivo de
interés para que surjan dificultades entre los grupos a fin de que se inicie el
prejuicio la única condición necesaria, según este punto de vista, es
simplemente que un grupo reconozca la existencia de otro grupo, externo e
importante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario