lunes, 11 de julio de 2016

Actitudes




Las actitudes son lo que nos gusta y lo que nos disgusta. Son nuestras afinidades y aversiones hacia objetos, situaciones, personas, grupos y cualquier otro aspecto identificable de nuestro ambiente, incluso ideas abstractas y políticas sociales.  Así las actitudes son nuestros sentimientos evaluados (buenos/malos) hacia determinados blancos; son afectivas o emocionales. Esta cualidad afectiva o evaluativa es probablemente la característica más importante del concepto de actitudes. Las actitudes se refieren primordialmente a lo favorable de nuestros sentimientos hacia un blanco en particular. En la psicología social, las actitudes constituyen valiosos elementos para la predicción de conductas. Para el mismo autor de la obra fish, la actitud se refiere a un sentimiento a favor o en contra de un objeto social, el cual puede ser una persona, un hecho social, o cualquier producto de la actividad humana.




                                                UNIVERSIDAD FERMÍN TORO
VICE-RECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES
ESCUELA DE ADMINISTRACIÓN




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                                   ALBA SILVA
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Qué funciones cumplen los estereotipos:




  •              Ayudan a organizar rápidamente la nueva información y a recuperar los recuerdos. Como cualquier sistema de clasificación, permiten que la información esté ordenada en nuestro cerebro.
  •    Permiten realizar atribuciones causales rápidas. Podemos explicar la causa del comportamiento de una persona por su pertenencia a un determinado grupo cuyas características creemos conocer.
  •     Sustituyen carencias de información, permitiendo explicar de forma sencilla las diferencias entre individuos y grupos y predecir cómo se va a comportar la gente.
  •          Ahorran energía a la vez que facilitan la toma de decisiones eficiente.




Estereotipo




Los estereotipos van frecuentemente acompañados, aunque no necesariamente, de prejuicios, de una predisposición favorable o desfavorable hacia cualquier miembro de la categoría en cuestión sin haber tenido una experiencia anterior en la que basar dicho juicio. Aunque hay prejuicios que yo puedo tener ante determinadas personas, lo que aquí nos interesa son los prejuicios sociales, los que expresan una actitud negativa hacia un determinado grupo.

A diferencia de los prejuicios, los estereotipos no se basan en las ideas o las experiencias propias, sino en las creencias que desde antes han existido en la sociedad.
Por otra parte, los estereotipos son imágenes o ideas muy simplificadas que nos hacemos de ciertas cosas (personas u objetos). Tiene mucho que ver con las clasificaciones que se hacen de las personas atendiendo a la pertenencia de las mismas a determinados grupos
 Utilizamos estereotipos para clasificar a las personas
 La mayoría de la gente es capaz de ver muchas diferencias entre los miembros de un grupo al que pertenece —por ejemplo, su familia—, pero es probable que tenga la impresión de que todas las personas de un grupo al que no conoce de nada se parecen mucho o tienen muchas cosas en común. Eso es un estereotipo, una creencia superficial sobre un grupo según la cual, todos sus miembros comparten uno o varios rasgos. Los estereotipos pueden ser negativos, positivos o neutros, y los hay sobre cualquier grupo humano que se nos ocurra definir. Personas que montan en bicicleta, miembros de la tuna, hombres que llevan pendientes, estudiantes de enfermería, personas que tienen un caballo.

Los estereotipos, en este sentido, son un conjunto de ideas, actitudes y creencias preestablecidas que son aplicadas, de manera general e indiferenciada, a determinados individuos, catalogándolos y encerrándolos dentro de ciertas categorías sociales, ya sea debido a su nacionalidad, etnia, edad, sexo, orientación sexual o procedencia.
Por esta razón, las concepciones estereotipadas acerca de las personas pueden llegar a confundirse con los prejuicios, ideas y opiniones preconcebidas, ya que los estereotipos pueden acabar por convertirse en etiquetas peyorativas o despectivas que causan un impacto negativo en los demás.
Asimismo, los estereotipos pueden verse como las suposiciones inmediatas que, sin rigor ni profundidad, nos hacemos a partir de la consideración de determinados aspectos superficiales de una persona, como la apariencia, el nivel de ingresos, el comportamiento o la sexualidad. Así, nos encontramos con ciertos personajes estereotipados como, por ejemplo, los frikis, los nerds, las rubias tontas, los científicos locos, los artistas atormentados, entre otros


Las dos caras de los prejuicios




Por lo general, cuando hablamos de prejuicios nuestra mente inmediatamente piensa en aquellos que remarcan aspectos negativos, que promueven la discriminación, la generalización y las ideas más desfavorables acerca de una persona o un grupo de personas, por ejemplo: los gordos son vagos, los viejos son aburridos, las mujeres hablan demasiado.

Utilidad de los prejuicios positivos


Estos estereotipos positivos pueden jugar a favor de una persona con determinadas características de sexo, edad u origen étnico durante, por ejemplo, en una entrevista laboral. En este caso puede suceder que sin saber nada de la otra persona, se puede llegar a pensar que esa persona es capaz de desempeñar determinado por el simple hecho de ser joven, de haber estudiado en tal universidad o por ser americano, solo por nombrar algunas características.