Los estereotipos van frecuentemente acompañados, aunque no
necesariamente, de prejuicios, de una predisposición favorable o desfavorable
hacia cualquier miembro de la categoría en cuestión sin haber tenido una
experiencia anterior en la que basar dicho juicio. Aunque hay prejuicios que yo
puedo tener ante determinadas personas, lo que aquí nos interesa son los
prejuicios sociales, los que expresan una actitud negativa hacia un determinado
grupo.
A diferencia de los prejuicios, los
estereotipos no se basan en las ideas o las experiencias propias, sino en las
creencias que desde antes han existido en la sociedad.
Por otra parte, los estereotipos son
imágenes o ideas muy simplificadas que nos hacemos de ciertas cosas (personas u
objetos). Tiene mucho que ver con las clasificaciones que se hacen de las
personas atendiendo a la pertenencia de las mismas a determinados grupos
Utilizamos estereotipos para clasificar a las
personas
La mayoría de la gente es capaz de ver muchas
diferencias entre los miembros de un grupo al que pertenece —por ejemplo, su
familia—, pero es probable que tenga la impresión de que todas las personas de
un grupo al que no conoce de nada se parecen mucho o tienen muchas cosas en
común. Eso es un estereotipo, una creencia superficial sobre un grupo según la
cual, todos sus miembros comparten uno o varios rasgos. Los estereotipos pueden
ser negativos, positivos o neutros, y los hay sobre cualquier grupo humano que
se nos ocurra definir. Personas que montan en bicicleta, miembros de la tuna,
hombres que llevan pendientes, estudiantes de enfermería, personas que tienen
un caballo.
Los estereotipos, en este sentido, son un conjunto de ideas, actitudes y
creencias preestablecidas que son aplicadas, de
manera general e indiferenciada, a determinados individuos, catalogándolos y
encerrándolos dentro de ciertas categorías sociales, ya sea debido a su
nacionalidad, etnia, edad, sexo, orientación sexual o procedencia.
Por esta razón, las concepciones estereotipadas acerca de las personas pueden llegar a confundirse con los prejuicios, ideas y opiniones
preconcebidas, ya que los estereotipos pueden acabar por convertirse en
etiquetas peyorativas o despectivas que causan un impacto negativo en los
demás.
Asimismo, los estereotipos pueden verse como
las suposiciones inmediatas que, sin rigor ni profundidad, nos hacemos a partir
de la consideración de determinados aspectos superficiales de una persona, como
la apariencia, el nivel de ingresos, el comportamiento o la sexualidad. Así,
nos encontramos con ciertos personajes estereotipados como, por ejemplo, los frikis, los nerds, las rubias tontas,
los científicos locos, los artistas atormentados, entre otros
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